GUÍA DEFINITIVA DE LO QUE NO DEBES HACER EN FERIA


GUÍA DEFINITIVA DE LO QUE NO DEBES HACER EN FERIA
Todo lo que siempre quisiste saber sobre la Feria de Abril y nunca te atreviste a preguntar. No apto para espíritus impresionables.

A estas alturas ya sabrás que la Feria de Abril no la inventó un sevillano, sino que fueron dos intrépidos “forasteros” los padres del invento -uno catalán y el otro vasco, para más señas-. Que en sus inicios, surgió como un mercado ganadero, con algunas casetas de lona levantadas para refrescarse y picar algo, cuando se cerraban los tratos. Y que los vistosos trajes de flamenca que llenan de color el Real son en realidad una adaptación de los que vestían las mujeres de los ganaderos, cuando acompañaban a sus maridos a esta ciudad improvisada, durante unos días, en el corazón de Sevilla.

También es probable que ya hayas leído algunos de esos decálogos sobre qué comer -y beber- durante la feria y algún manual sobre consejos para principiantes en esta semana de fiesta. Pero en Ibericool siempre jugamos a la contra y (acorde con nuestro espíritu rebelde) te traemos una guía de lo que no hacer en la Feria de Abril, para salir airoso de tanta locura. Voilà:

Prohibido colarse

“Allí me planté y en su fiesta me colé…” ¿Recuerdas aquella canción de Mecano? Pues olvídala si quieres salir sano y salvo de esta encrucijada de farolillos y albero. La feria es una suerte de ciudad efímera y, como tal, tiene sus reglas. En Sevilla, el 90% de las casetas son privadas y tratar de colarse sin invitación es como presentarse en la puerta del Grand Garden Arena de las Vegas la noche del Mayweather vs. Pacquiao diciendo que tu primo trabaja en la barra. Una caseta se levanta con la inversión de los socios y los gorrones son presa fácil para el ojo bien entrenado de estos mecenas de la juerga. Si te pillan te pueden cantar esa otra canción, esta vez a ritmo de Sevillanas: “Manolito huevo frito y anda que no come na, es mejor comprarle un traje que llevárselo a almorzar”. ¡Olé!

Women wearing Sevillana dresses dance during the traditional Feria de Abril (April fair) in the Andalusian capital of Seville

Evita las casetas públicas

No es ningún esnobismo, sino pura supervivencia: En una fiesta donde lo privado es la norma, el cartel de ‘Entrada Libre’ se antoja sospechoso. Masificación, música a unos decibelios que podrían entran en el Record Guinness y más peleas que en un ring de boxeo suelen ser los ingredientes de estas maravillosas casetas de espíritu integrador. Lo ideal es dejarse guiar por la experiencia de los veteranos en estos saraos. Almas bondadosas que te abren de par en par las puertas de su caseta y te ilustran sobre los secretos de esta fiesta centenaria. Si no conoces a nadie que encaje con este perfil siempre puedes ir a lo kamikaze, lanzándote al vacío a una espiral de vueltas sin fin por el Real. Seguro que no serás el único.

No vayas con hambre

Que sí: Que hay mucho jamón y pescaíto. Y que los platos de gambas de Huelva salen de las cocinas como si en el Guadalquivir hubiera un criadero. Pero cuidado amigo; en la feria no se come, se pica. Un poquito de queso por aquí, un pincho de tortilla por allá y entre medias, mucho fino y rebujito para bajar tamaña pitanza. A veces el desequilibrio entre lo que se ingiere y lo que se bebe puede causar malas pasadas hasta en los espíritus más veteranos.
Nota: Absténgase de comer en la Calle del Infierno. El nombre no es caprichoso, los efectos pueden ser diabólicos.

El rebujito es un amante cruel

Cuenta la leyenda, que fueron los aristócratas ingleses los primeros en poner en práctica este maridaje, bautizándolo como ‘Sherry Cobbler’. Y era precisamente eso: Un rebujo de vino de Jerez con agua carbonatada y hielo, que sorbían de una copa ayudándose por una pajita. De los salones burgueses de la Inglaterra del S.XIX nos trasladamos al bullicio de una caseta de la calle Juan Belmonte, a eso de las cinco de la tarde. Aprieta el calor y el rebujito parece emerger de todas partes, como el vino en las Bodas de Caná. Pero no es risa y cachondeo todo lo que reluce; su resaca es de las que se recuerdan y el sablazo a tu cartera también deja memoria.

Las Sevillanas son una prueba de fuego

Un especie de credencial de sevillanía o, mejor dicho, la forma más rápida de ver quién parte el bacalao. Habrás oído mil veces eso de que lo importante es bailar y disfrutar, sin importar cómo se haga. Pero la dura verdad, querido lector, es que hay dos clases de personas: Los que saben bailar Sevillanas y los que miran como otros las bailan. Si eres de los primeros ¡Enhorabuena! Pasarás una feria de escándalo. Si eres de los segundos… Oye, ¿qué se te ha perdido a tí en la feria?

Evita los tópicos

Quizás la norma más difícil de cumplir, ya que la Feria de Abril es un tópico en sí misma y en la reafirmación -como todos los ritos- es donde encuentra su razón de ser. Pero ello no implica que debas caer en todos y cada uno de los tics que dan forma a la fiesta. Ni todos queremos pasear en coche de caballos cuando la feria tiene más tráfico que el rally de Montecarlo ni siempre hay que acabar pelándose la garganta con un chocolate calentito y unos churros, después de llevar más fino en el cuerpo que las bodegas de Osborne.

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Esperamos que esta ilustrativa guía de lo que No Debes Hacer en la Feria de Abril te haya servido para estar prevenido y con las orejas tiesas. Si aún así, quieres correr el riesgo, no digas luego que no te avisamos. ¡Suerte!

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